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Civilización Árbol Tecnológico Estrategia


La banda sonora de los Magiares en la Definitive Edition

Los Magiares son una civilización de Europa Central, que aparece en Age of Empires II: The Forgotten. Esta basada principalmente en la caballería medieval húngara. Ellos utilizan una gran cantidad de unidades baratas en sus ejércitos. Su economía también es buena, ya que tienen todas las mejoras económicas a excepción del Pozo de Cantera y los Gremios. Poseen todas las mejoras de caballería, a pesar de que no tienen acceso a los Camellos. Su unidad única es el Huszar Magiar, una unidad de caballería barata con una bonificación contra armas de asedio. Su primera tecnología única es Ejército Corviniano, que hace que el Huszar Magiar se le elimine su costo en oro. Su segunda tecnología única es el Arco Recurvo, que aumenta el alcance de la caballería de arqueros en +1.

Características

Unidad única

Huszar Magiar Icono-DE.png Huszár Magiar: Unidad de caballería con bonificación de ataque contra las armas de asedio.

Tecnologías únicas

Bonificaciones de civilización

Bonificación de equipo

Los Arqueros a pie tienen +2 LDV

Diálogos

En el juego, las unidades Magiares hablan húngaro moderno en vez de húngaro medieval. Antes del año 1000, este idioma estaba escrito con el alfabeto húngaro antiguo.

Aldeanos
  • Igen? - ¿Sí?
  • Szolgálatára - A su servicio
  • Parancs? - ¿Órdenes?
  • Jó napot! - Buenos días/tardes
  • Igenis - ¡Sí, señor!
  • Megyek - Voy
  • Értettem - Entendido
  • Azonnal - En seguida
  • Javítok! - Estoy reparando
  • Fát vágok! - Estoy cortando árboles
  • Vadászok! - Estoy cazando
  • Halászok! - Estoy pescando
  • Bányászok! - Estoy minando
  • Gazdálkodok! - Estoy cultivando
  • Gyűjtögetek! - Estoy recolectando
  • Építkezek! - Estoy construyendo
Militares
  • Parancs? - ¿Órdenes?
  • Igen? - ¿Sí?
  • Szolgálatára. - A su servicio.
  • Rendben - Okay
  • Értettem - Entendido
  • Igen, uram! - ¡Sí, señor!
  • Támadás! - ¡Atacad!
  • Előre! - ¡Adelante!
  • Roham! - ¡A la carga!
Monjes
  • Adjon Isten! - "¡Lo que Dios mande!", versión acortada de "Adjon Isten egészséget!" o, "¡Qué Dios os de buena salud!"
  • Szolgálatára. - A su servicio.
  • Igen? - ¿Sí?
  • Parancs? - ¿Órdenes?
  • Azonnal - En seguida
  • Megyek - Voy
  • Értettem - Entendido
  • Igenis - ¡Sí, señor!
Reyes
  • Mit szeretnél? - ¿Qué desea?
  • Tessék? - Forma educada de "¿Qué?"
  • Hozzám szólsz? - ¿Os dirijis a mí?
  • Miért zavarsz? - ¿Por qué me molestas?
  • Lehet róla szó - Lo consideraré
  • Ám legyen - Así sea
  • Majd meglátjuk - Veremos
  • Megteszem, amit kérsz. - Haré lo que mandes.

Historia

Los orígenes de los magiares se remontan a por lo menos el año 2000 a.C., cuando vivían como cazadores nómadas en la zona comprendida entre el río Volga y los Urales. Permanecieron allí durante más de dos milenios, y para el 500 d.C. ya habían emigrado hacia Europa Central. En el siglo VIII se trasladaron a una región cercana al río Don, pero se reubicaron en la actual Ucrania después de que estallara una guerra civil en el siglo IX. Una serie de guerras posteriores, las búlgaro-bizantinas, obligó a los magiares a emigrar una vez más alrededor del año 896. Bajo el mando de su líder Árpád, lograron conquistar a los pocos eslavos que vivían en la cuenca de los Cárpatos. Allí fue donde finalmente se asentaron y fundaron el principado de Hungría.

En sus inicios, el principado de Hungría no era más que una confederación de tribus gobernada por uno de los descendientes de Árpád, al que se daba en llamar Gran Príncipe. Con el fin de mantener a las tribus unidas, los magiares realizaron incursiones por toda Europa durante los siglos IX y X. Su ejército se componía principalmente de caballería ligera equipada con arcos curvos o recurvos, herencia de su origen oriental.

Las tácticas preferidas por los magiares incluían el disparar una lluvia de flechas sobre el enemigo, para, a continuación, embestir con cargas rápidas. Tras la derrota magiar en la batalla de Lechfeld (o del río Lech, en el año 955) comenzaron a abandonar la práctica de las incursiones y asaltos y adoptaron un enfoque de la guerra distinto, más bien al estilo de la Europa Occidental: caballería ligera y pesada mezclada con infantería.

El fin de las incursiones tuvo como consecuencia el surgimiento de un nuevo desafío político al que hacer frente: el debilitamiento de los vínculos entre las tribus. Para lo cual también los "Grandes Príncipes" buscaron una solución entre los métodos de Europa Occidental. El príncipe Esteban I llevó a cabo exitosamente su plan maestro de consolidarse como poder central, reformar el Estado, e imponer el cristianismo en Hungría. Su coronación por el Papa en el año 1000 significó la fundación del reino de Hungría.

Durante la estabilidad de los siglos XI y XII, Hungría se convirtió en algo similar a una sociedad europea occidental. Sin embargo, poco después, en el siglo XIII, al reino le tocó padecer: el rey perdió parte del poder ante los nobles, mientras que una invasión mongola asoló al país en 1241. Sumado a esto, el último rey de los Árpád murió en 1301, lo que inmediatamente dio lugar a siete años consecutivos de guerras internas.

Tras aquel período, Caroberto de Anjou fue proclamado rey, siendo el primer extranjero en ocupar dicha posición. También fue el comienzo de la era dorada del reino: el poder real fue restaurado y la política de conquista territorial impulsada hizo a Hungría uno de los reinos de mayor extensión de Europa. Uno de los factores clave de este nuevo orden fue la explotación de las minas de oro situadas dentro de sus dominios, en sinergia con la incipiente preponderancia del comercio monetario (relegando al trueque), de los cuales el rey tenía el monopolio. Estos elementos, junto con una floreciente agricultura, especializada en la ganadería y la vinicultura, ayudaron a recomponer el reino de los estragos de los anteriores cien años.

Durante el transcurso de esta era dorada, el Imperio Otomano se encontraba en franca expansión. Al proclamarse la coronación de Esteban I, el reino de Hungría se estableció como el más oriental de los reinos cristianos. Con esa ceremonia, se definía la idiosincrasia de la cultura magiar del medioevo: el acervo de las estepas de Eurasia era desterrado al olvido, mientras que fueron adoptados los fundamentos del cristianismo y de la Europa Occidental. Hungría demarcó la frontera entre los estilos románico y gótico para la arquitectura, la escultura y la pintura. La ciudad de Buda (más tarde parte de Budapest) se convirtió, incluso, en uno de los núcleos del Renacimiento en el siglo XV.

El reino era así un gran baluarte del Cristianismo contra los mongoles y luego los rusos hacia el este, y frente al Imperio Bizantino y más tarde al Imperio Otomano en el sur. En 1456 el general Hunyadi ganó una batalla decisiva que detuvo la expansión de los otomanos por Europa durante décadas. Sin embargo, en el siglo XVI el baluarte húngaro finalmente se desplomó, al noroeste quedó bajo dominio de los Habsburgo, mientras que el sur cayó en manos del Imperio Otomano.

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