Age of Empires Wiki
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Civilización Árbol Tecnológico Estrategia


Los babilonios fueron los habitantes del imperio de Babilonia, que controló Mesopotamia en su época de máximo esplendor. Es una de las civilizaciones jugables de Age of Empires. Básicamente son una civilización defensiva tanto en tierra como en agua, pudiendo sobrevivir a emboscadas enemigas por su doble resistencia de torres y muros. Además, tienen ventajas en sus Aldeanos y Sacerdotes.

Características

Cambios

Age of Empires

  • Torres y muros tienen +100% PR
  • Metalurgia, Transporte pesado, Cota malla arqueros, Cota malla caballería y Cota malla infantería.

Definitive Edition

  • Torres y muros tienen +75% PR. Con la actualización 38862, pasan a tener +60% PR.
  • Metalurgia y Transporte pesado disponibles.
  • Con la actualización 38862, las tecnologías del mercado cuestan un -30%.
  • Con la actualización 46777, Cota malla arqueros, Cota malla caballería y Cota malla infantería disponibles.

Historia

Fueron conquistados por los Persas en el otoño de 539 A.C antes de Cristo. Pero no fue un día triste. Los persas habían conquistado la que probablemente fue la ciudad más grande del mundo con unos 100.000 habitantes. Sin violencia. No hubo saqueos ni destrucción. Nadie fue esclavizado ni asesinado. Ningún edificio fue incendiado. Babilonia ya no era libre pero seguía viva.

Cómo se había llegado a esto? ¿Cómo es posible que la orgullosa capital se hubiera rendido ante el invasor sin ofrecer resistencia? Tan sólo 23 años después de la muerte del gran rey Nabucodonosor II que había conquistado Jerusalén y dominado todo Oriente Medio- el gran imperio babilónico había dejado de existir y se había derrumbado como un castillo de naipes. La culpa fue de los dioses, o mejor dicho, de la guerra entre las divinidades.

Pero vamos un siglo antes de esto, Babilonia ya estaba gobernada por los caldeos, un pueblo semita que había conquistado la ciudad en un siglo antes y que la había conseguido reconstruir de la destrucción sufrida tras décadas de guerras. Los caldeos, al igual que habían hecho todos los anteriores conquistadores, se adaptaron rápidamente a la cultura babilonia. Esto incluía el culto a los dioses tradicionales, en especial a Marduk e Ishtar. Estos dioses protegían la ciudad y a sus habitantes. Incluso eran los únicos en hacer ver como los únicos temibles reyes de Babilonia se humillaban ante ellos, los Babilonios tenían un ritual extraño pero curioso. El sacerdote de mayor rango abofeteaba al rey delante de Marduk y le obligaba a decir que no había pecado. Era la forma de salvar a su pueblo. Todo era normal hasta que un día hubo un rey se negó.

Luego de la muerte de Nabucodonosor II, llega Nabónido, el último rey de Babilonia. Llegó al trono en el año 556 A.C. de manera algo turbia, había derrocando al nieto de Nabucodonosor II. Nabónido se convirtió en un gobernante polémico. Su madre fue sacerdotisa del dios Sin, el dios de la luna. Ella influyó tanto a su hijo, hasta el punto de que el temible dios Marduk tuvo que hacer a un lado al nuevo dios lunar. Era una maniobra arriesgada que llevo a la resistencia entre sacerdotes y nobles por haber introducido un dios extranjero, por la forma en la que accedió al trono no sintió simpatía alguna por el dios Marduk, los habitantes creían que Marduk estaba enfurecido y pensaba en poner fin a su ciclo de vida castigando la ciudad a su desaparición.

Nabónido jugaba con fuego. Incluso desapareció durante algún tiempo. Durante cuatro años se marchó a un oasis del desierto de Arabia. No se sabe por qué. Simplemente se marchó, y durante ese tiempo no se pudo festejar el festival de Año Nuevo. No se pudo pedir a los dioses que perdonaran los pecados de los mortales.

Sin gobernantes y sus dioses enfurecidos llegaba una nueva amenaza del este, en las tierras que hoy se llaman Irán, se estaba conjurando una amenaza letal. Los persas, dirigidos por el tenaz Ciro II, entraron en Mesopotamia. Era la guerra. Las ciudades del sur, la antigua Sumeria, caían una tras otra. Nada parecía interponerse en el camino de los persas. Los babilonios estaban desesperados, parecía que iban a ser destruidos. La culpa era de su rey y de su blasfemia.

Esta acusación llegó a oídos de Ciro, quien rápidamente quiso aprovecharlo. Prometió respetar Babilonia, a su gente y a sus riquezas, si le abrían las puertas de la ciudad sin luchar y le ofrecían el trono. A cambio Ciro se comprometía a reinstaurar el culto único a Marduk. Los nobles y sacerdotes aceptaron, al fin y al cabo Nabónido era un usurpador y un blasfemo. Ya en 539 A.C un gran ejercito Persa se presento en Babilonia pero la traición hizo el resto... la mitad del ejercito Babilónico se paso al enemigo que entro por la ciudad sin resistencia y en unos días después entraría Ciro a tomar el mando de la ciudad, Babilonia estaba en manos de los Persas.

Nabónido fue apresado. No se sabe nada más sobre el destino del último rey de Babilonia. Ese día de octubre de hace más de 2.500 años significó el principio del fin de una civilización, de quizás la más antigua del mundo. Babilonia y toda Mesopotamia nunca más serían independientes hasta la creación de Irak, en el siglo XX.


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