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Arkantos es un héroe en Age of Mythology y protagonista principal de La Caída del Tridente.

Biografía

Fue un participante de la Guerra de Troya, Arkantos ayudó a resucitar al dios Osiris, unió a los clanes nórdicos, y, más importante, impidió que el Cíclope Gargarensis liberara al titán Cronos del Tártaro. Por estas hazañas heroicas, Atenea le otorgó un estatus divino. Más tarde aconsejó a su hijo Cástor contra los seguidores de Cronos.

Vida temprana

Arkantos era un gran guerrero y un brillante estratega, y por ello, obtuvo el rango de Almirante. En sus inicios, tuvo muchos enemigos con los que luchar y la Atlántida estaba siendo atacada constantemente. Derrotó a todos los enemigos de la Atlántida, a excepción de los piratas. Su puesto se olvidó meramente conmemorativo ya que la Atlántida no tenía grandes enemigos. Arkantos solamente tenía que tratar con ataques piratas ocasionales. Una de esas redadas de volvió personal cuando la mujer de Arkantos fue asesinada por el pirata Camos, el Minotauro. A partir de este momento, a Arkantos solo le quedaba a su hijo Cástor y un profundo odio hacia los piratas, particularmente, hacia Camos.

Comienzo de un viaje

A sus 40 años, Arkantos seguía siendo un guerrero formidable y, como tal, lideró personalmente un ataque contra un campamento pirata. Después de encontrar y matar a un cíclope, Arkantos y sus soldados arrasaron el campamento pirata.

En el largo camino de vuelta a la Atlántida, Arkantos se durmió y experimentó un sueño raro y vívido. En él, estaba luchando contra el Anubite Theris, un viejo enemigo que Arkantos había matado. Después de matarlo otra vez, la diosa Atenea se le apareció. Entendió su deseo de gloria de matar piratas y le advirtió que se enfrentaría pronto a males inimaginables. Ella le dijo que debe ser aquel que luche contra estos males, y después de esto, Arkantos despertó.

Nada más llegar a casa y saludar a su hijo, Arkantos tuvo una discusión con Krios, el líder de la Atlántida. Krios quería que Arkantos ayudase a los griegos con su asedio en Troya porque la Atlántida perdía el favor de Poseidón, el dios patrón de la Atlántida. Arkantos no estaba dispuesto a hacerlo, desestimándolo como una pérdida de tiempo. Su disputa fue interrumpida cuando los piratas llegaron y atacaron la isla.

Los piratas empezaron a utilizar Krakenes, una especie de cefalópodos enormes. Aunque el intrépido Arkantos puedo matarlo, barcos con soldados enemigos desembarcaron. Oleada tras oleadas fueron repelidos, gracias a Arkantos y sus soldados que intentaron aguantar hasta que el ejército atlante al completo puediera llegar. En su ataque definitivo, los piratas desembarcaron un gran ejército, que eclipsó a las fuerzas de Arkantos. Cuando empezó la desperanzadora batalla, el ejército atlante llegó y cambiaron las tornas de la batalla. Los piratas restantes tuvieron que huir.

Cansados pero agradecidos de la victoria, su alegría se volvió un susto cuqndo supieron que el ataque fue una disttracción. Durante la batalla, los piratas robaron el tridente de la estatua de Poseidón que se erigía en una pequeña isla en la bahía. Arkantos tomó la decisión de ir a Grecia y ayudar a los griegos, pero estaba decidido en recuperar el tridente de camino. Reclutó a algunos soldados. Su hijo Cástor pidió ir con él, pero su padre se negó.

Arkantos persiguió a los barcos piratas hasta su base. Allí, Arkantos y sus tropas asaltaron la fortaleza, donde encontraron al Tridente y a Camos, el líder de los piratas. Atrapado en un acantilado, Camos se negó a rendirse y, en su lugar, saltó al acantilado. Pensando que se suicidó, Arkantos miró y vió que Camos no había muerto y montaba su Leviatán, que rápidamente se alejó. Decepcionado de que había perdido la oportunidad de hacer que Camos pagase por sus crímines, Arkantos cargó el tridente en un barco de vuelta a la Atlántida y seguidamnente marchó hacia Troya.

La Guerra de Troya

A su llegada a Troya, Arkantos conoció al general griego, el rey Agamenón y al guerrero Áyax. Los griegos estaban perdiendo la guerra por el momento y no podían atravesas las defensas troyanas. Decidido en cambiar el rumbo de la guerra, Arkantos, ayudado por Áyax, comenzaron por destruir los puertos troyanos, que les proporcionaban barcos. Esto permitió que Agamenón pudiera desembarcar su ejército, que les ayudó a destruir el segundo muelle. La siguiente parte del plan era asaltar la puerta principal de Troya, que permitiría a Áyax, liderar una fuerza para proteger a Helena, la cuñada secuestrada de Agamenón (Su secuestro fue lo que provocó la guerra). Arkantos y Ulises, otro luchador legendario, capturaron las minas de Troya, cortaron el comercio con un pueblo vecino troyano y entonces atravesaron la puerta principal. Arkantos y Ulises estaban esperando por Áyax y sus tropas cuando Arkantos fue notificado por un soldado que los troyanos habían contraatacado y rodeado a Áyax. Todo el plan había fallado y Arkantos acudió rápidamente a salvar a Áyax. Tras esto, supieron que Troya había construido una base militar avanzada. Destruir esta base era crucial y los dos guerreros y sus soldados la destruyeron. Volvieron al campamento de Agamenón para reunir sus fuerzas y continuar el ataque, pero fueron sorprendidos a su llegada.

Los troyanos habían atacado el campo, quemando la mayor parte de la base, e incluso habían hundido la mayor parte de la flota. Agamemnon, abatido, sugirió la retirada, pero Arkantos insistió que atacasen. Dándose cuenta que una pequeña fuerza no podía hacer caer a Troya, Ulises propuso que deberían construir un gran caballo de madera, en el cual Arkantos, Áyax y Ulises se pudieran esconder dentro de él. Después de construirlo y matar a los exploradores troyanos que intentaron desbaratar el plan, los tres héroes se escondieron en el caballo. Los troyanos, pensando que los griegos se habían retirado, trajeron el caballo al interior de la ciudad. Por la noche, los tres guerreros salieron del caballo. De manera sigilosa atravesaron la ciudad, robaron algunas armas de asedio y destruyeron la puerta de Troya desde dentro. Esto permitió a Agamenón entrar en la ciudad con su ejército y destruir las tres fortalezas que protegían la ciudad. Al día siguiente, la Guerra de Troya se había ganado. Arkantos se preparó para volver a casa. Sin embargo, sus barcos estaban muy dañados y Áyax sugirió que Arkantos lo acompañase al puerto de Iolcos, para que pudieran reparar los barcos. Arkantos estuvo de acuerdo, y los dos héroes partieron a Iolcos.

Bandidos y el Inframundo

Cuando Áyax y Arkantos llegaron a Iolcos, estaban sorprendidos de ver destrucción cadáveres en el puerto. Un anciano que sobrevivió les contó que unos bandidos habían atacado la ciudad y se habían llevado prisionero a su líder, Quirón. Decididos en ir al rescate de Quirón, Áyax y Arkantos ayudaron a rescatar a los prisioneros y supervivientes y, con su ayuda, recuperar la cuidad. Después de rescatar a Quirón (y ver que se trataba de un Centauro), supieron que los bandidos habían raptado a los demás ciudadanos y que los bandidos hablaban de construir algo con ellos. Arkantos, Áyax y Quirón partieron al rescate de los demás prisioneros. Exploraron el área y encontraron torres, murallas y otros edificios, por lo que se dieron cuenta que no se trataban de simples "bandidos." Durante el reconocimiento, se separaron. Lucharon para atravesar las líneas enemigas para reunirse. Entonces llegaron a un gran cantera, donde encontraron a los esclavos de Iolcos forzados a excavar algo. También se encontraron con un cíclope llamado Gargarensis. El cíclope se burló de los tres héroes, especialmente Arkantos, que fue forzado a oir amenazas contra su vida, la de Cástor y la de toda la Atlántida. Preparado para enfrentarse a Gargarensis, Arkantos nunca tuvo la oportunidad. Burlándose de sus inútiles esfuerzos, Gargarensis invocó meteoros de los cielos. Esto tuvo como resultado la muerte de gran parte de las fuerzas de Arkantos y de los esclavos. Mientras tanto, Gargarensis se había introducido en el pasaje, que había sido lo que los esclavos excavaron. Después de que los soldados se reagruparsen, los tres héroes siguieron a Gargarensis por el pasaje.

Cuando llegaron al final de las escaleras, vieron que se encontraban en un lugar de apariencia infernal donde estaba oscuro e iluminado solamente por ríos de lava y fuego. Se encontraban en Erebo, la tierra de los muertos. Después de observar sus alrededores, se dieron cuenta que había una puerta colosal en la pared de un acandilado. En frente de ella se encontraba un ariete enorme que intentaba abrirla que estaba supervisada por Gargarensis. Tras meditar que las intenciones de Gargarensis de abrir la puerta podían no ser buenas, Arkantos decidió destruir el ariete. Con la ayuda de refuerzos desde la superficie, los héroes consiguieron destruir el ariete, aunque costó esfuerzos gigantescos y la puerta estaba debilitada. Gargarensis aparecía poco preocupado por la pérdida del ariete y la aparición de los héroes. Reivindicó que seguirlo era una idea estúpida y, para comprobarlo, invocó el poder de los dioses. Un terremoto comenzó, haciendo que el lugar se derrumbase. Los tres héroes casi fueron aplastados, pero consiguieron escapar. La gran mayoría de los soldaron no tuvieron tanta suerte y perecieron quedaron atrapados entre las rocas. Lo peor era que el pasaje al exterior estaba bloqueado, por lo que Arkantos, Áyax y Quirón estaban atrapados en el Inframundo. Manteniendo la calma, comenzaron a ver las opciones de cómo salir, cuando se les acercó una figura encapuchada. Quirón reconoció que se trataba de una Sombra, uno de los habitantes del Erebo. La Sombra ofreció ayudarles a salir y los héroes aceptaron. A cambio, tenían que encontrar las tres reliquias traerlas a los Templos de los Dioses. Su misión fue horrorosa, ya que tuvieron que plantar cara a criaturas míticas y a extraños poderes de Hades, el dios de los muertos que pretendía quedarse con la alma de los héroes. Escaparon de la muerte numerosas veces y ubicaron las tres reliquias en los templos que la Sombra mencionó. Había tres templos, cada uno conmemorando a un dios --Zeus, Hades y Poseidón. Arkantos, agradecido de ver un templo construido de su dios patrón, rezó delante de su templo pidiendo ayuda, pero nada ocurrió. Quirón sugirió entonces que Arkantos intentase con otro templo. Después de inclinarse ante el de Zeus, una cadena de escaleras que llevaban a la superficie apareció. Arkantos, Áyax y Quirón corrieron hacia ellas, escapando de Erebo, pero sin saber a dónde llevaban.

Un Dios Renacido

Después de haber emergido desde el oscuro y tortuoso Inframundo, los héroes quedaron deslumbrados por el brillante sol. A su alrededor había arena, palmeras y animales exóticos. Unos instantes después, se les acercó una mujer guerrera y su escuadrón de soldados. Amanra se presentó e informó que el trío se encontraba en Egipto y que el valle donde habían aparecido era el yacimiento de un tesoro sagrado. Amanra estaba preparada para defender a muerte ese valle, pero Arkantos, en desventaja para luchar, afirmó que no eran enemigos y que ofrecería su ayuda. Amanra los informó que su enemigo era Kemsyt, un agente del malvado dios Set y quién lideró a los bandidos en Iolcos. Viendo que amos compartían el mismo enemigo, Arkantos, Áyax y Quirón unieron sus fuerzas con Amanra para defender a los escavadores del valle. La reliquia enterrada era una gran espada, tan grande que dos hombres fuertes debían llevarla. Entonces Amanra les contó a los tres la legenda del Guardián - una poderosa estatua que vuelve a la vida cuando el mal azota a Egipto. Sólo se despertará una vez se le haya dado su espada y, por ello, era imperativo que la espada se mantuviese intacta hasta llegar a la estatua. Nada más comenzar su viaje, ayudaron a unos esclavos de las manos de sus crueles amos. En gratitud, los esclavos los llevaron hacia el pueblo donde provenían, donde el líder local suplicó ayuda para asediar y entrar en la cuidad donde se encontraba el Guardián, dado que la ciudad estaba ocupada por Kemsyt. Había que actuar rápido ya que el gran ejército de Kemsyt había comenzado a saquear y destruir otros pueblos cercanos de camino a la ciudad. Los portadores de la espada pudieron entregarle el artefacto a la estatua, que se despertó y con su fuerza imparable detuvo al ejército de Kemsyt, pero Kemsyt no estaba presente. Cerca del Guardián, había otro artefacto, una caja ornamentada. Amanra entonces recitó una historia aún más extraña. Hace tiempo, el dios Osiris fue asesinado por su hermano Set, quien desmembró el cuerpo de Osiris en cuatro. Dichas partes fueron obtenidas por la esposa de Osiris, Isis, quien las escondió por todo Egipto. Si las partes eran reunidas, Osiris volverá a la vida y podrá parar el problema que supone Gargarensis, Camos y Kemsyt, quienes también trabajan para el Cíclope.

Sin embargo, antes de que los héroes tuvieran tiempo de hacer un plan, fueron emboscados por las fuerzas de Kemsyt. El ejército se llevó la caja de Osiris con ellos. Los héroes fueron encontrados por un gobernador aliado que los curó. Lo que siguió fue unas sucesivas batallas que decidirían quién se quedaba con la caja de Osiris. Eventualmente, Arkantos y sus aliados lograron mantener la caja tras los muros de la ciudad. Entonces trasladaron la caja a la ciudad sagrada de Abidos, donde se erigía la Gran Pirámide de Osiris. Amanra fue a buscar a Setna, un sacerdote que podía ayudarlos. Mientras Amanra fue a su búsqueda, Áyax y Arkantos fueron emboscados otra vez y rodeados por Kemsyt y su ejército. Ambos fueron encarcelados, y Arkantos encontró que en su celda estaba el mismo Setna. Setna intercambió un par de palabras con Arkantos, pero fueron interrumpidos por Gargarensis. Él se rió de la fe de Arkantos en Poseidón y estuvo a punto de atravesar al atlante con su tridente, pero se detuvo cuando las fuerzas de liberación de Amanra llegaron a la prisión y liberaron a Arkantos y Áyax. Gargarensis huyó y los héroes lograron invadir Abidos, que estaba bajo control de Kemsyt y rescató la Caja de Osiris. Después de haberla llevado a un valle oculto donde estaría a salvo, Arkantos descansó. Una vez más, experimentó un sueño vívido y extraño. En él, luchaba en circunstancias imposibles, pero era ayudado por el poder de los dioses. Entonces, Atenea se le apareció. Ella le explicó que la verdadera ambición de Gargarensis. El Cíclope quería obtener la inmortalidad y para ello decidió ayudar a Poseidón a liberar al Titán Cronos del Tártaro, la región más profunda del Erebo. Existían varias puertas hacia el Tártaro y Gargarensis había intentado abrir una con el poderoso ariete. Si Cronos era liberado, traería la destrucción a la Tierra como venganza a los dioses olímpicos. Tras haber escuchado esta revelación, Arkantos fue forzado a escapar del Inframundo una vez más e invadió una ciudad que le resultaba familiar junto a sus enemigos. Atenea, reapareció, le contó a Arkantos que esa ciudad era la Atlántida y que sería realidad si Gargarensis lograba su misión. Arkantos se despertó de un golpe y les contó a sus amigos que solo fue una pesadilla. Arkantos, junto con Áyax, Quirón y Amanra, decidieron separarse para obtener las otras tres partes de Osiris. Arkantos y Áyax decidieron invadir la fortaleza de Camos, donde estaba una de las partes. Después de haber robado dos barcos piratas, se infiltraron a través de la bahía pirata. En un momento decidieron atacar la base, y en el caos, Camos intentó escapar. Fue perseguido por Arkantos y se encontraron en una situación familiar, arrinconado en un acantilado. Prometiendo que iba a matar al Atlante, Camos dio un salto hacia Arkantos, pero él estaba preparado con su lanza. El Minotauro se impaló en ella. Malherido, Camos cayó desde el acantilado a unas rocas afiladas, siendo el final de este enemigo del héroe. Arkantos y Áyax recuperaron la parte de Osiris y volvieron a Abidos, que estaba reconquistada por Gargarensis. La base de la Pirámide de Osiris era el lugar donde se encontraba la segunda puerta del Tártaro. Gargarensis fue en busca de una parte de su ejército, y mientras tanto, Arkantos, Áyax, Quirón y Amanra, quienes también consiguieron recuperar sus partes, invadieron la ciudad fuertemente defendida. Tuvieron no solo que deshacerse del ejército de Gargarensis, sino también de las criaturas del Inframundo que aparecían tras la excavación. Las cuatros partes de Osiris fueron traídas a la base de la pirámide (una de ellas ya estaba en la ciudad), justo cuando Gargarensis llegaba con su ejército más grande. burlándose de los héroes, cuyo intento de resucitar a Osiris parecía fallido, su risa fue cortada cuando las cajas se abrieron y las partes se ensamblaron. Los héroes lo habían logrado, Osiris había renacido y desató la destrucción hacia el ejército de Gargarensis y el Cíclope fue forzado a retirarse de Egipto. Los cuatro héroes continuaron la persecución de Gargarensis.

Parada en Grecia

Página principal: Jabalí (Arkantos)

Mientras atravesaban el Mediterráneo tras Gargarensis, Arkantos y Áyax se dieron cuenta de un naufragio en una isla. Dicho barco parecía ser de su amigo Ulises. Arkantos y Áyax decidieron desembarcar en la isla a investigar. No encontraron nigún cuerpo o a nadie. Había una fogata donde algunos cerdos se colocaron alrededor. Arkantos se dio cuenta que algo iba mal por cómo actuaban, pero antes de darse cuenta se encontró junto a Áyax convertidos en jabalíes. El beneficio que encontraron en esta forma fueron sus colmillos podían ser usados como armas y que podían conversar con los otros tripulantes convertidos en cerdos. Estos le dijeron que una bruja malvada llamada Circe les convirtió. La única manera de revertir el hechizo era acercarse al templo dedicado a Zeus que estaba en la otra punta de la isla. Durante la travesía, Arkantos y Áyax protegieron a los cerdos de los famélicos aldeanos y también rescataron a otros cerdos encerrados en cercas. Los jabalíes y cerdos pasaron discretamente por las defensas enemigas, quienes pensaron que eran simples animales. El trayecto terminó en el templo, que les reviertió a su forma humanan. Arkantos, Áyax y su nuevo ejército se disponían a asaltar la fortaleza de Circe, donde se enfrentaron a la bruja con su báculo eléctrico. Sus guardias fueron derrotados, ella asesinada y su fortaleza destruida. Los héroes rescataron a Ulises, quien expresó su gratitud. Arkantos y Áyax retomaron el viaje con Quirón y Amanra y continuaron su persecución.

Tragedia y supuesta victoria en Escandinavia

Su persecusión los llevó a las frías tierras Nórdicas. Cuando desembarcaron, se encontraron con Gargarensis, que les había tendido una trampa. Los héroes y sus soldados fueron atrapados en una avalancha. Por culpa de esta fueron dispersados, sin embargo lograron reunirse otra vez. El paso de la montaña donde se encontraban estaba ocupado por tres templos y sus fanáticos seguidores. Los héroes destruyeron los templos y escaparom del paso. Perdieron por completo el rastro de Gargarensis, pero Quirón sugirió que viajasen a la llegión llamada Midgard, donde podrían encontrar ayuda. Después de un tiempo, encontraron su camino bloqueado. Por un momento, estaban atrapados. Entonces se dieron cuenta que dos enanos estaban espiándoles. Al enfrentarse a ellos, los héroes supieron que se llamaban Eitri y Brokk, dos hermanos. Eran herreros, pero su forja fue capturada por los violentos Gigantes y Troles. Los enanos propusieron entonces una oferta: liberar su forja a cambio de usar una ruta por las cuevas de estas que llevaría a los héroes a Midgard. Los héroes, ayudados por Eitri y Brokk, reclamaron la forja. La defendieron de los enemigos durante un tiempo, hasta que las fuerzas de Gigantes y troles fueron erradicadas. Los enanos agradecieron a Arkantos y compañía y cumplieron su promesa. Arkantos, Áyax, Quirón y Amanra llegaron a Midgard. Antes de llegar a los clanes Nórdicos, tuvieron que viajar a través de las peligrosas áreas repletas de gigantes. Los héroes se toparon con un viejo ermitaño llamado Skult. Para pasar seguramente por el área, recogieron un estandarte que podría unir a los clanes nórdicos. Los héroes comenzaron entonces su travesía. Tas un rato, se encontraron atrapados por unas rocas que cortaban el paso. Tuvieron que retirar las rocas mientras un grupo de gigantes bajaba de las montañas porque se habían percatado de su presencia. Lograron pasar antes de la llegada de los gigantes y huyeron. No obstante, se encontraron frente a un bosque impenetrable. La muerte parecía segura para los héroes, dado que los Gigantes se acercaban. Al último instante, los árboles ardieron de forma misteriosa. Parecía que los dioses favorecían a los héroes, y Arkantos y compañía atravesaron el bosque quemado, finalmente alcanzando la seguridad y los clanes Nórdicos.

Los tres clanes estaban luchando entre ellos, pero tan pronto como vieron a Skult y su estandarte, se unieron contra Arkantos y sus amigos. Parecía como si el estandarte les enfureciera y repentinamente atacaron a los héroes, que lograron sobrevivir y matar a las fuerzas atacantes. Arkantos propuso un plan para unir al resto de los clanes. Atraer cada líder y ejército con el estandarte hasta un área fortificada para emboscar a los líderes y matarlos para que el resto del clan se uniera a ellos. Arkantos consiguió de esta forma unir a los tres clanes. Al final de las batallas, los héroes preguntaron a Skult y furiosamente le preguntaron por qué el estandarte enfurecía a los clanes. Skult se rió, los llamó estúpidos y desapareció en una nube de cuervos. Los heroes estaban confuses hasta que se aproximó una bella mujer—una Valquiria. Le llamaba Reginleif y les contó que Skult era realmente Loki, el dios del engaño. El estandarte que portaban era realmente el de un feroz gigante enemigo de los clanes. Arkantos, abandonó el estandarte. Reginleif les ofreció ayuda para unir al resto de clanes. Estos clanes necesitaban algo antes de poder unirse al grupo de Arkantos. Para el primero, los héroes rescataron a algunos enanos raptados por los troles. Para el segundo, Arkantos y sus aliados ayudaron a defender un pueblo contra unos gigantes mientras la fortificaban. Para el tercero y ultimo clan, tuvieron que rescatar a la hija del jefe del clan, Greta Forkbeard, de los gigantes. Los clanes finalmente se unieron bajo el mismo estandarte, el de Arkantos.

Con este nuevo ejército, los héroes encontraron e invadieron la fortaleza de Gargarensis. Sin embargo, se dieron cuenta que era ya demasiado tarde. El Cíclope ya había encontrado otro pasaje al Inframundo, el Pozo de Urd, y entraron. Los héroes rápidamente lo siguieron y terminaron en el Erebo otra vez. Desgraciadamente, se encontraron con otra puerta del Tártaro y, peor aún, un gran ariete estaba rompiendo las puertas. Los héroes, con su escaso ejército, intentaron destruir el ariete. Lograron matar a los guardias, pero la batalla se tornó contra ellos cuando los refuerzos de Gargarensis llegaron. Cuando huían del gran ejército, Quirón se sacrificó noblemente derribando unas rocas para bloquear el camino por el que huían sus amigos. No obstante, Quirón se quedó del otro lado, intentó defenderse, pero pereció ante el gran ejército. Arkantos, sabiendo que Quirón había muerto, estaba destrozado, pero Amanra lo consoló diciéndole que Quirón no había muerto en vano. Pero dada la situación en la que se encontraban, parecía como si lo hubiera sido. El ariete de Gargarensis continuaba asediando la puerta, cada vez más cerca de la meta del Cíclope y los héroes no poseían ya un ejército. Inesperaramente se encontraron con Brokk, uno de los enanos que ayudaron anteriormente. Les explicó que él y su hermano estaban intentando reconstruir el martillo de Thor que había sido destruido por Loki anteriormente. Si se volvía a construir el martillo, se podía usar para bloquear la puerta y parar a Gargarensis. Brokk y otros enanos estaban en el proceso de talar una raíz enorme que sirviese como mango para el martillo. Aunque, en ese momento, las fuerzas de Gargarensis lograron romper el muro de rocas. Los héroes los derrotaron con valentía, mientras esperaban la llegada de Eitri con la cabeza del martillo. Eventualmente, llegó y ambas partes estaban reunidas y los héroes tuvieron esperanza. Sin embargo, Gargarensis ya había logrado abrir las puertas y estas se abrían lentamente. El Cíclope comenzó a flotar en el aire y parecía haber ganado su recompensa. Pero en ese preciso instante, el martillo de Thor se ensambló mágicamente y voló en dirección a la puerta y logró sellarla, previniendo que los Titanes escapasen y evitando que Gargarensis ganase su inmortalidad. El Cíclope, furioso, escapó mientras que el martillo provocó una gran explosión que logró sacar fuera del Inframundo tanto a los héroes como Gargarensis. Los héroes, después de levantarse tras un tiempo inconciente, marcharon hacia un pueblo minero abandonado para construir fortificaciones contra las que defenderse de Gargarensis. El Cíclope se presentó con un ejército enorme, se confrontó a los héroes que se negaron a rentirse. Estaban forzados a mantener posiciones mientras se defendían y esperaban un milagro. Eventualemtne aparecío Ulises con un ejército del mismo tamaño que el de los enemigos. Ulises explicó que tivo un sueño de que un cíclope destruía su hogar (al igual que el de Arkantos). Con la ayuda de Ulises, los héroes llegaron hasta la guarida de Gargarensis y lo capturaron. Tras haber conseguido atraparlo tras semanas de persecusión, Arkantos decidió que Gargarensis debía pagar por sus horribles crímenes y Ajax, con el consentimiento de Arkantos, decapitó la cabeza de Gargarensis. Al fin parecía que lo habían logrado.

Vuelta a la Atlántida y enfrentamiento final

Artículo principal: Arkantos (superior)

En su travesía de vuelta a la Atlántida, Arkantos decidió colgar la cabeza de Gargarensis en su maltíl. Sin embargo, tras abrir la caja, Arkantos y sus amigos encontraron la cabeza de Kemsyt. En Escandinavia, Gargarensis forzó a Kemsyt a reemplazarlo con un sortilegio para que se pareciera al Cíclope, mientras que Gargarensis escapaba. Por lo tanto, cuando los héroes capturaton a "Gargarensis", en realidad se trataba de Kemsyt. Pensando dónde se podría encontrar Gargarensis ahora, la pregunta de Arkantos se respondió cuando se aproximaron a la Atlántida y, para el miedo de Arkantos, toda la ciudad estaba bajo el control de Gargarensis. Los héroes, con el gran ejército acumulado tras sus viajes, ayudaron a evacuar a los ciudadanos atlantes de la isla. Mientras tanto, Gargarensis sus fuerzas se concentraron en el centro de la isla, donde se encontraba la cuarta y última puerta del Tártaro, justo debajo del templo de la Atlántida. Gargarensis rezó a Poseidón y sus oraciones fueron contestadas con la gran estatua de Poseidón tomando vida. Arkantos y Ajax encontraron a Castor y al Teócrata Krios y los rescataron. Después, Arkantos pidió a Ajax y a Amanra de dejarlo atrás y ayudar a todo el mundo a abandonar la Atlántida. Aceptaron entre dientes, dejando a Arkantos solo en el enfrentamiento final.

Arkantos, sabiendo que no podría enfrentarse a Gargarensis, sus ejércitos y a la estatua viviente sin ayuda, construyó un monumento a Zeus y le pidió su ayuda. Las súplicas de Arkantos fueron escuchadas y le otorgó poderes sobrehumanos. Arkantos y sus soldados marcharon hacia el centro de la ciudad, donde Arkantos y la estatua de Poseidón entablaron una pelea épica. La estatua se lanzó contra Arkantos, pero logró esquivar el golpe mortal. Arkantos entonces saltó y le clavó su lanza en la frente. Gargarensis estaba sorprendido cuando visualizó la victoria de Arkantos, ya que pensaba que había logrado alcanzar su meta. Mientras la estatua se destruia, el tridente cayó y empaló a Gargarensis antes que este se pudiese mover. Tras la muerte de Gargarensis, la ira de Poseidón se volvió clara, dado que meteoros, terremotos, tornados y relámpagos azotaron la Atlántida. Regocijado de su victoria, Arkantos huyó, pero cayó exhausto en la playa. Dado que la isla comenzó a hundirse bajo las olas, Atenea apareció ante Arkantos y le otorgó aquello que Gargarensis buscaba: la inmortalidad divina. Dado que sus amigos ya habían partido, se preguntaron que había sido de Arkantos, sin saber que había sido deificado.

Siendo un Dios

Artículo principal: Arkantos (dios)

Arkantos era reacio a ser un dios y hubiera preferido ser mortal y estar con sus amigos. Sin embargo, se dio cuenta que en esta posición le permitía observar a los otros dioses y sus interacciones. Durante los diez años siguientes, Arkantos vigiló al pueblo atlante que tenía dificultades para reconstruirse. No obstante, era inconsciente que Cronos estaba también vigilándolos y planeaba usarlos como vía de escape del Tártaro. Arkantos se alarmó cuando los atlantes comenzaron a adorar a los Titanes y se alarmó aún más cuando su hijo Cástor, ahora un guerrero fuerte, comenzó a atacar a los leales a los dioses. Después de un saqueo que devastó la fortaleza de Amanra (ahora reina de Nubia), Arkantos salvó la vida de Amanra tras derrotar a varios soldados de Cástor que la rodeaban. Inclinándose ante Arkantos, escuchó sus órdenes para encontrar a Cástor y ayudarlo a darse cuenta de su error. Amanra, uniéndose con su viejo amigo Áyax, ayudaron a rescatar a Cástor después de que los propios atlantes lo traicionaran. Entonces, Arkantos apareció ante su hijo. Humillado, Cástor pidió perdón y Arkantos le pidió que parase a los Titanes menores, que escaparon del Tártaro. Arkantos vigiló como su hijo paraba a estos Titanes, pero fue muy tarde para parar a Cronos, que escapó del Tártaro. Tras la decisión de Cástor y sus amigos de liberar a Gea, Cronos fue derrotado y encarcelado de nuevo en el Tártaro. Tras esto, Arkantos apareció por última vez y proclamó a Cástor soberano de la Atlántida, otorgándole el cayado de Teócrata.

Historia

Edad: 44
Patria: La Atlántida
Ocupación: Almirante
Ataque especial: alza su lanza para levantar la moral

Arkantos, el atlante, nació en una época de gran revuelo. Su patria estaba bajo constante asedio de ejércitos enemigos y, a menudo, parecía estar a punto de perder no sólo las colonias que tanto habían luchado para establecer, sino que también la propia Atlántida. Arkantos tomó lanza y escudo a una temprana edad, y pronto se ganó la reputación de gran líder y de favorecido por Poseidón, el padre de la Atlántida.

Al llegar el crepúsculo de estas grandes guerras, Arkantos se había convertido tan indiscutiblemente hábil en las artes bélicas que el Consejo de la Atlántida le nombró almirante y lo puso a cargo de todo el ejército. Con su patria nuevamente a salvo, Arkantos se embarcó en una campaña para buscar y eliminar cualquier enemigo aún con vida. Finalmente, no quedó enemigo capaz de desafiar a la Atlántida. En épocas de paz, no parecía necesario mantener un gran ejército y el mismo Arkantos parecía una reliquia de una época pasada. En gratitud por sus años de servicio, se ha mantenido a Arkantos al frente de ejército, aunque éste no es más que una pequeña fuerza de lucha contra los pocos bandidos o piratas que aparecen, entre ellos los asesinaron a su esposa e hicieron de su hijo Cástor su único heredero.

Pero aunque parecía que los días de gloria de Arkantos habían terminado, el destino le tenía reservado algo muy diferente.

Curiosidades

  • En Age of Empires III, la Armadura de Arkantos es uno de los Tesoros que se pueden encontrar en ciertos mapas.
  • Originalmente, el héroe principal de la campaña era un Strategos o líder griego llamado Misenus, solo siendo remplazado por Arkantos a finales de 2001.


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